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Cómo controlar el inventario de dos o más sucursales sin duplicar trabajo

· 7 min de lectura

Abrir la segunda tienda no duplica el trabajo administrativo. Lo multiplica, si cada una lleva su propia cuenta.

El patrón se repite: la primera sucursal funcionaba con un archivo y buena memoria. Con la segunda aparecen dos archivos, dos conteos, dos criterios para nombrar lo mismo, y una llamada por WhatsApp cada vez que alguien quiere saber si en la otra tienda queda la talla que le están pidiendo. A la tercera, ya nadie confía en ninguno de los números.

Lo que sigue es cómo se organiza una cadena pequeña para que eso no pase.

Un catálogo, varios almacenes

La decisión que ordena todo lo demás: el catálogo es uno solo y las existencias son por almacén.

Un producto —«Botín Piel Otoño»— se da de alta una vez, con sus tallas y colores, su precio y su código. Lo que cambia entre tiendas no es el producto, es cuántas piezas hay de cada variante en cada lugar.

Cuando cada sucursal tiene su propio catálogo pasa lo predecible: el mismo botín se llama distinto en cada tienda, tiene códigos diferentes, y ningún reporte puede sumarlos. Consolidar eso después cuesta semanas.

Conviene además separar el concepto de sucursal del de almacén. Una tienda puede tener su piso de venta y una bodega detrás, y esas son dos existencias distintas aunque estén en la misma dirección. Al revés también: una bodega central que surte a tres tiendas es un almacén sin sucursal.

Traspasos: lo que hace la diferencia

El traspaso —mover mercancía de una tienda a otra— es la operación que justifica todo el sistema. Es lo que convierte «no tengo tu talla» en una venta.

Un traspaso bien hecho registra tres cosas:

  • Qué salió, por variante. No «18 piezas», sino seis Camel 24, cuatro Camel 25, cinco Hueso L y tres Negro M.
  • Un estado en tránsito. Mientras la mercancía va en camino, ya no está en el origen pero todavía no está en el destino. Si el sistema no contempla ese estado intermedio, durante dos días las piezas aparecen en dos lugares o en ninguno.
  • Una confirmación de recepción. Quien recibe cuenta y confirma. Ahí es donde se detectan las diferencias, mientras se pueden aclarar.

Ese tercer paso es el que más se salta y el que más problemas evita. Sin confirmación, cualquier faltante aparece semanas después, cuando ya nadie recuerda qué cajas se mandaron.

Una regla que ahorra discusiones: que el traspaso sólo lo pueda iniciar la tienda que envía, y sólo lo pueda confirmar la que recibe. Cuando cualquiera puede hacer ambas cosas, tarde o temprano alguien «recibe» mercancía que nunca llegó para cuadrar un número.

Qué reponer y desde dónde

Con existencias por almacén, la pregunta de reposición cambia. Ya no es «¿cuánto me queda?», sino «¿dónde está lo que me falta?».

Antes de pedirle mercancía al proveedor conviene revisar si ya la tienes, sólo que en otro lado. Un botín que lleva dos meses parado en Norte y que en Centro se agota cada semana no es un problema de compra: es un traspaso pendiente.

Las existencias mínimas también son por almacén, no globales. La talla 25 puede necesitar un mínimo de seis en la tienda del centro comercial y de dos en la sucursal chica. Un umbral único para toda la cadena genera alertas donde no importan y silencio donde sí.

Precios: iguales o distintos, pero deliberado

La mayoría de las cadenas pequeñas maneja el mismo precio en todas sus tiendas, y es lo más simple. Pero a veces no conviene: una sucursal en plaza con renta alta y otra en local de calle no siempre soportan el mismo precio.

Si vas a diferenciar, hazlo con listas de precios asignadas a cada tienda, no cambiando el precio del producto sobre la marcha en el mostrador. La diferencia es enorme: con listas, el precio de cada venta es explicable; con cambios manuales, cualquier descuento se confunde con un error de captura.

Permisos: quién ve y quién toca qué

En una tienda sola, todos ven todo. En varias, eso deja de ser buena idea, y no por desconfianza: es que la información de más estorba.

Un esquema que suele funcionar:

RolVePuede
VendedorExistencias de todas las tiendasVender y cambiar en la suya
Encargado de tiendaSu sucursal completaCortes, traspasos, ajustes con motivo
AdministraciónToda la cadenaPrecios, compras, catálogo, usuarios

Nota que el vendedor sí ve las existencias de las otras tiendas. Es a propósito: es lo que le permite decir «en Norte hay tu talla, te la traemos» en vez de perder la venta.

Los reportes que cambian de forma

Con varias sucursales, los mismos reportes empiezan a contestar preguntas distintas:

  • Ventas por sucursal, comparadas entre sí y contra el mismo periodo del año anterior.
  • Ventas por vendedor, que en una sola tienda era curiosidad y en varias es gestión.
  • Rotación por sucursal: el mismo modelo puede ser un éxito en una y un mueble en otra. Eso es información de compra, no anécdota.
  • Existencias consolidadas, para negociar con proveedores con el número de toda la cadena.
  • Traspasos del periodo: si una tienda manda mercancía a otra todo el tiempo, la compra inicial está mal repartida.

Ese último es el que más se ignora y el que más dinero libera. Un flujo constante de traspasos en la misma dirección es una señal de que estás comprando para la tienda equivocada.

El orden en que conviene abrir la segunda tienda

Si estás por abrir y todavía puedes elegir el orden:

  1. Ordena el catálogo antes. Duplicar un catálogo desordenado es duplicar el desorden.
  2. Define los almacenes y quién administra cada uno, incluida la bodega si la hay.
  3. Acuerda el criterio de traspasos: quién los pide, quién los autoriza, cada cuándo salen.
  4. Configura los permisos antes de que llegue gente nueva, no después.
  5. Deja el reporte por sucursal listo desde el día uno. Comparar desde el principio es lo que te dice si la segunda tienda funciona.

Una advertencia sobre el conteo

Con varias tiendas, contar físicamente el inventario se vuelve un proyecto. Conviene decirlo claro: ningún sistema cuenta por ti. Lo que un sistema hace es llevar el registro de entradas, salidas, ajustes y traspasos con su bitácora, de modo que cuando cuentes sepas dónde buscar la diferencia.

Si hoy tu inventario en papel no coincide con la realidad, ordenarlo digitalmente no lo arregla: hay que contar una vez, bien, y a partir de ahí mantener el registro al día.

En Boutick el inventario se lleva por almacén, con traspasos por variante que registran qué salió, hacia dónde y en qué cantidad, y con permisos por sucursal, caja y función. Si estás por abrir tu segunda tienda o ya llevas tres con archivos separados, agenda una demostración y revisamos cómo quedaría organizado.

Veámoslo con tu catálogo

En la demostración revisamos tus modelos, tallas y colores en concreto.

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