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Cómo organizar el inventario de una boutique por talla y color

· 8 min de lectura

En casi todos los giros, un producto es una cosa que se cuenta. En una tienda de ropa no: un mismo modelo existe en cinco tallas y tres colores, y esas quince combinaciones se venden por separado, se agotan por separado y se reponen por separado. Ahí empieza el desorden, y no se arregla con más disciplina, sino con una forma distinta de nombrar las cosas.

Esta guía es el criterio que usamos al configurar el catálogo de una boutique. Sirve igual si trabajas con un sistema, con hojas de cálculo o con libreta: lo que cambia es el esfuerzo, no la lógica.

Primero: producto y variante no son lo mismo

Es la distinción que ordena todo lo demás.

El producto es el modelo: «Blusa Lino Primavera». Tiene nombre, foto, categoría, marca, temporada y proveedor. No tiene existencia, porque nadie compra «una blusa de lino» en abstracto.

La variante es la combinación concreta: «Blusa Lino Primavera, Camel, talla S». Eso sí tiene existencia, tiene su propio código de barras y puede tener su propio precio. Es lo que sale de la tienda cuando alguien compra.

Cuando el catálogo se organiza así, la pregunta «¿cuánto tengo de esta blusa?» deja de tener una respuesta útil. La pregunta correcta es «¿cuánto tengo de cada talla en cada color?», y esa sí se puede contestar de un vistazo.

Señal de que el catálogo está mal armado: si diste de alta «Blusa Camel S», «Blusa Camel M» y «Blusa Camel L» como tres productos independientes, con nombres distintos y sin relación entre ellos, tienes tres productos donde debería haber uno con tres variantes. Funciona hasta que quieres saber cómo se vendió la blusa completa, o cambiar su precio, o ver qué talla se atoró.

Cómo nombrar los productos

El nombre del producto lo van a leer tres públicos distintos: quien cobra en el mostrador, quien busca en el sistema y quien lo ve en la tienda en línea. Conviene que sirva a los tres.

Una estructura que funciona bien:

Tipo de prenda + material o característica + colección o temporada

  • Blusa Lino · Primavera
  • Botín Piel · Otoño
  • Pantalón Mezclilla Alto · Básicos

Tres reglas que ahorran problemas después:

  • No metas la talla ni el color en el nombre. Eso vive en la variante. Si lo pones aquí, vas a acabar con veinte productos casi idénticos y ningún reporte confiable.
  • Sé consistente con el orden. Si un producto es «Blusa Lino» y otro «Lino Blusa», la búsqueda por nombre deja de servir.
  • Evita abreviaturas propias. «Blsa Ln Prim» lo entiendes tú hoy; no lo entiende quien entre a trabajar en diciembre.

Cómo codificar las variantes

Cada variante necesita un código único, y ese código es lo que se imprime en la etiqueta y se escanea al cobrar. Hay dos caminos.

Código con significado

Se arma con partes legibles: BLU-LIN-CAM-S para blusa de lino, camel, talla S. La ventaja es que alguien puede leerlo y saber qué es sin consultar nada. La desventaja es que se rompe cuando el catálogo crece: llega el día en que tienes dos colores que empiezan con «CAM» y hay que inventar excepciones.

Código secuencial

Un número consecutivo sin significado, que el sistema asigna solo. No se puede leer, pero tampoco se rompe nunca. Si tu catálogo pasa de unos cientos de referencias, es el que conviene.

En la práctica, el mejor arreglo es tener los dos: un código interno legible para el equipo y un código de barras numérico para escanear. Si vas a usar códigos de barras comerciales estándar (EAN-13), esos son necesariamente numéricos y se asignan por variante, nunca por producto.

La matriz de talla y color

Con el catálogo bien armado, las existencias se pueden ver como una tabla: las tallas en las columnas, los colores en las filas. Es la forma más rápida que conocemos de leer un inventario de ropa.

Ejemplo de matriz de existencias por talla y color
ColorXSSMLXL
Negro6111494
Camel318125
Hueso791026

Leída así, la tabla dice cosas que una lista no dice:

  • Camel S está por agotarse con una pieza, mientras que Camel L tiene doce. No es que el color se venda mal: es que se acabó la talla que la gente pide.
  • Las orillas se mueven distinto. XS y XL casi siempre tienen menos rotación; si compras la misma cantidad de todas las tallas, vas a acumular las puntas.
  • Hueso L se está agotando aunque el color en general esté sano.

Sin la matriz, esas tres cosas sólo se notan cuando una clienta pide su talla y no la hay.

La curva de tallas: comprar como se vende

El error más caro en una tienda de ropa no es comprar de más, es comprar parejo. Si de cada modelo pides la misma cantidad de XS, S, M, L y XL, en dos meses vas a tener agotadas las tallas centrales y una montaña de puntas que sólo saldrá con descuento.

La proporción en que se vende cada talla se llama curva, y es distinta en cada tienda: depende de tu clientela, no del promedio del mercado. La forma de conocerla es mirar tus propias ventas por talla de las temporadas anteriores, no copiar la de nadie.

Para que ese dato exista tienes que haber vendido por variante desde el principio. Es la razón práctica de todo lo anterior: el orden del catálogo es lo que hace posible el reporte, y el reporte es lo que cambia la siguiente compra.

Existencias mínimas y alertas

Una existencia mínima es el número por debajo del cual quieres enterarte. Se define por variante, no por producto, porque no tiene sentido el mismo umbral para la talla que más vendes y para la que se mueve dos veces al año.

Un criterio sencillo para empezar: pon el mínimo en lo que se vende de esa variante en el tiempo que tarda tu proveedor en surtirte. Si de Camel S vendes tres por semana y tu proveedor tarda dos semanas, el mínimo es seis. Es aproximado, y es infinitamente mejor que no tener ninguno.

Un solo inventario, aunque vendas en varios lados

Si vendes en mostrador y en línea, la tentación es llevar dos inventarios. Es lo que descuadra todo: se vende la última pieza en la tienda y media hora después alguien la compra por internet.

La regla es que la existencia viva en un solo lugar y que cada canal descuente de ahí. Si necesitas reservar producto para un canal, eso se resuelve separando almacenes, no llevando dos cuentas paralelas del mismo producto.

Lo mismo aplica entre sucursales: cada una con su almacén, y los movimientos entre ellas registrados como traspasos. Cuando una talla se agota en una tienda y sobra en otra, el traspaso salva la venta, pero sólo si el sistema sabe qué salió y qué llegó.

Por dónde empezar si hoy tienes un desorden

Rehacer un catálogo completo asusta. Se puede por partes:

  1. Elige una categoría, la que más vendas. No intentes con todo.
  2. Define el criterio de nombres y escríbelo en una hoja. Que quede fijo antes de capturar nada.
  3. Lista los atributos que de verdad usas para clasificar: talla, color, material, colección, marca. Si un atributo no lo vas a consultar nunca, no lo captures.
  4. Da de alta los modelos con sus variantes y cuenta físicamente lo que hay de cada combinación. Este conteo inicial es el trabajo duro; se hace una vez.
  5. Imprime etiquetas con el código de cada variante y ponlas. Sin etiqueta, el mostrador vuelve a adivinar.
  6. Repite con la siguiente categoría cuando la primera esté funcionando.

Y una advertencia: el momento de hacerlo no es en plena temporada alta. Entre colecciones, con la tienda tranquila, el trabajo cunde el triple.

Lo que cambia cuando está ordenado

No es sólo saber qué tienes. Es poder contestar, sin abrir una caja, preguntas como:

  • ¿Qué tallas se me agotaron primero esta temporada?
  • ¿Qué colores llevan dos meses sin moverse?
  • ¿Cuánto capital tengo detenido en producto de la temporada pasada?
  • ¿Qué debo pedir de cada talla en la próxima compra?
  • ¿Conviene traspasar de la sucursal Norte a la Centro?

Esas respuestas son la diferencia entre comprar por intuición y comprar con datos de tu propia tienda.

En Boutick el catálogo está construido justo sobre esta lógica: productos con variantes de talla y color, cada una con su código, su precio y su existencia por almacén, y la matriz completa a la vista. Si administras una tienda de ropa o una zapatería, la configuración del catálogo es parte del setup inicial: no te dejamos capturarlo solo.

Veámoslo con tu catálogo

En la demostración revisamos tus modelos, tallas y colores en concreto.

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